El presidente José Antonio Kast atraviesa un momento complejo en su relación con la ciudadanía, de acuerdo con los resultados de la última encuesta Pulso Ciudadano, que reflejan un marcado deterioro en su aprobación. El sondeo indica que un 58,9% de los consultados desaprueba su gestión, mientras que apenas un 25,6% la respalda, cifras que configuran el peor mes para el mandatario desde que asumió el cargo.
Los datos muestran una fuerte segmentación según la posición política de los entrevistados. En el sector de derecha, Kast mantiene un 56,6% de apoyo, lo que evidencia que su base más fiel sigue respaldando su administración. Sin embargo, entre los independientes la aprobación cae drásticamente a 16,9%, mientras que en la izquierda se reduce a un mínimo 3,7%, reflejando un rechazo transversal fuera de su sector político.
La encuesta también revela diferencias generacionales. Los jóvenes de entre 18 y 30 años se presentan como el grupo más crítico: solo un 15,5% aprueba la gestión presidencial, frente a un 64,8% que la desaprueba. Este dato es especialmente relevante considerando que se trata de un segmento clave en la configuración de la opinión pública y en la participación electoral futura.
El respaldo de Kast a nivel territorial
A nivel territorial, el respaldo a Kast también varía. En el sur del país, el mandatario conserva su mayor nivel de apoyo con un 26,9%, mientras que en la Región Metropolitana los números son más desfavorables: apenas un 24,9% de aprobación y un 61,2% de desaprobación. Esta diferencia regional refleja que, aunque mantiene cierto respaldo en zonas alejadas de la capital, su gestión enfrenta un rechazo mayoritario en el principal centro político y económico del país.
Los resultados de Pulso Ciudadano confirman un escenario de creciente descontento ciudadano y plantean un desafío político para el Ejecutivo en los próximos meses. La baja aprobación entre jóvenes e independientes, sumada a la desaprobación mayoritaria en la Región Metropolitana, podría complicar la capacidad del gobierno para impulsar reformas y mantener estabilidad política.