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Bachelet suma opciones para liderar la ONU: cómo se elige

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La presencia de la expresidenta Michelle Bachelet en la Asamblea General de la ONU, que comienza el martes 23 de septiembre de 2025, reavivó la especulación sobre una posible postulación a la Secretaría General de la organización, un proceso que involucra al Gobierno, la diplomacia regional y al Consejo de Seguridad.

Bachelet asistirá a la cita como vicepresidenta del Club de Madrid y fue incluida en la delegación oficial chilena por el presidente Gabriel Boric, quien la invitó a participar en su último discurso ante el plenario.

En enero de 2024 la embajadora de Chile en Estados Unidos, Paula Narváez, afirmó a Tele13 Radio que “se lo han planteado directamente porque la próxima secretaría general debiera corresponder a Latinoamérica y el Caribe, porque esto es por rotación de regiones”. Más tarde, en marzo de 2025, Narváez calificó la posibilidad como “viable” y explicó que “estamos en una etapa muy primaria, que tiene que ver con trabajar como región de América Latina y el Caribe para que esta práctica de la rotación y el balance regional se cumpla en la próxima selección y nombramiento de Secretario General”.

La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, expresó en una entrevista con EFE su deseo de que la próxima jefatura de la ONU sea ocupada por una mujer: “las niñas de todo el mundo podrían ver que también una mujer dirija la ONU”, dijo.

El currículum de Bachelet en Naciones Unidas incluye haber estado al frente de ONU Mujeres y desempeñarse como Alta Comisionada para los Derechos Humanos, antecedentes que la colocan entre las figuras con experiencia internacional para el cargo.

Sobre el mecanismo de elección, el Artículo 97 de la Carta de las Naciones Unidas establece que “el Secretario o Secretaria General es nombrado/a por la Asamblea General por recomendación del Consejo de Seguridad”. El Consejo está compuesto por 15 miembros, incluidos cinco permanentes —China, Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido— cuya posición es determinante en la etapa de recomendación.

El texto periodístico advierte dos obstáculos políticos que podrían complicar una eventual candidatura: un posible veto de Estados Unidos, derivado de distancias en líneas políticas y de declaraciones del presidente Boric hacia figuras estadounidenses, y la existencia de antecedentes de Bachelet como Alta Comisionada, cuando en 2022 emitió un documento que hablaba de “graves violaciones a los derechos humanos” en relación con China.

Los próximos pasos para cualquier aspirante incluyen el trabajo de coordinación regional en América Latina y el Caribe y las negociaciones diplomáticas que preceden a la votación en el Consejo de Seguridad y la posterior ratificación en la Asamblea General. Seguiremos la cobertura de este proceso en portalnacional.cl.

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