Desde la Región de Aysén, el Presidente Gabriel Boric reconoció la “lentitud” en la instalación de viviendas para las personas que perdieron sus casas tras los incendios y admitió que el gobierno debe acelerar las soluciones en el sur del país. La declaración llega tras críticas de autoridades del Biobío que hablaron de “abandono” del Estado.
El mandatario afirmó: “se están pasando momentos muy difíciles y por eso quiero decirles que como Presidente de la República, estoy trabajando 24/7 en todas las tareas que me demanda este cargo. Pero no me olvido de Tomé, Penco y Concepción”, dijo Gabriel Boric.
Sobre las críticas de alcaldes y del gobernador, Boric sostuvo que “acá no voy a entrar a pelear con los alcaldes y con el gobernador. Quiero decirles que tenemos que trabajar juntos para sacar esto adelante”, según sus declaraciones.
El presidente admitió la existencia de un “cuello de botella” en la instalación de viviendas de emergencia y explicó sus causas: “Un cuello de botella que se puede explicar por múltiples factores que tiene que ver desde la calidad del terreno, desde los proveedores”, declaró Boric.
Además, el jefe de Estado confirmó que el gobierno exigió al Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) “que se incorporen nuevos proveedores para las viviendas de emergencia y que se apure el tranco”, informó la autoridad.
Las críticas provinieron, entre otros, de los alcaldes Ítalo Cáceres (Tomé) y Rodrigo Vera (Penco), y del gobernador de la Región del Biobío, Sergio Giacaman, quienes acusaron “abandono” del Estado en la respuesta a las comunidades afectadas por los incendios forestales.
El gobierno insistió en la necesidad de coordinación entre autoridades locales y nacionales para acelerar la entrega de soluciones habitacionales temporales. Boric añadió: “No me olvido tampoco de Ñuble y de La Araucanía, donde sufrieron incendios”, en alusión a otras zonas afectadas.