A dos meses del cambio de mando, el presidente Gabriel Boric entregó una autocrítica centrada en la seguridad pública, el proceso constituyente y la pérdida de confianza ciudadana, en una entrevista concedida al diario El País. Sus declaraciones abren el debate sobre el legado del Gobierno y los desafíos que enfrentará el Congreso y la oposición tras la transición presidencial.
Boric sostuvo que el fallido proceso constituyente afectó las expectativas de amplios sectores de la población. “La esperanza se vio frustrada y surgió una suerte de escepticismo con la política como entidad transformadora”, dijo el mandatario a El País.
El jefe de Estado vinculó esa frustración con una demanda social por orden. “Una vuelta a la idea de que, si no van a poder transformar las cosas para mejor, lo mínimo que exijo es orden”, afirmó Boric, quien señaló que esa exigencia ayudó a explicar el resultado de las elecciones.
Sobre el factor seguridad, el Presidente reconoció limitaciones en la comunicación y la credibilidad del Ejecutivo. “Creo que no hubo una capacidad de convencer a la mayoría de la población de que podíamos representar un orden deseable”, expresó, y agregó que “el elemento más significativo en el resultado de las elecciones fue el tema de la seguridad”. Boric recordó que, a pesar de que el Gobierno “aprobamos más de 70 leyes en esta materia” y mejoró “las condiciones de los Carabineros”, esas medidas no bastaron para convencer a la ciudadanía.
El mandatario también analizó el papel de las emociones en la política contemporánea: “Las elecciones hoy en día se mueven principalmente por sentimientos. Si nosotros en 2021 logramos movilizar la esperanza, ahora la derecha logró movilizar, y no lo digo despectivamente, el miedo al otro, a la delincuencia, a la precariedad económica”, señaló Boric.
En su diagnóstico sobre la izquierda y el orden público, afirmó: “La izquierda sigue sin representar el deseo de orden. El orden no tiene por qué ser de derecha. El orden es certeza, es estabilidad. Nadie quiere un país desordenado”.
Boric también subrayó que, como Gobierno con minoría parlamentaria, impulsaron transformaciones pero que estas no alcanzaron las expectativas iniciales de ciertos sectores. “Nuestro Gobierno, siendo minoría parlamentaria, logró transformaciones, pero menos heroicas que las que habían despertado el ánimo de cierto sector de la población”, dijo.
Sobre temas concretos que empujaron la demanda ciudadana, el Presidente señaló que la delincuencia y la migración son “muy reales en Chile” y que la reacción a esos fenómenos tuvo impacto electoral. En la reflexión sobre la política democrática, Boric sostuvo: “La política democrática no es de heroísmo, sino de consistencia, responsabilidad y transformación real de las condiciones de vida de la gente”. Y advirtió: “Yo puedo tener discursos incendiarios, encontrar antagonistas, prometer cualquier cosa, pero si la calidad de la vida no mejora, es irrelevante”.
El presidente hizo estas declaraciones en la antesala de entregar la banda presidencial a José Antonio Kast, quien ganó la elección del 14 de diciembre frente a la candidata oficialista Jeannette Jara. Kast ya había sido derrotado por Boric en la elección anterior, hace cuatro años.