El enfrentamiento entre el Gobierno y el presidente electo por el proyecto del cable submarino chino escaló esta semana y puso en pausa el traspaso de mando, en medio de cuestionamientos por la comunicación entre equipos y advertencias de Estados Unidos.
El proyecto, a cargo de China Mobile International, buscaba conectar Hong Kong con Concón mediante un cable submarino de fibra óptica para transmitir grandes volúmenes de datos a alta velocidad. El ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, firmó el 27 de enero el decreto que autorizaba el inicio de la confección del cable, pero el documento fue anulado dos días después por un “error técnico de tipeo”.
El 20 de febrero, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció sanciones contra tres funcionarios chilenos por socavar “la seguridad regional” y, según la nota de prensa internacional, a Muñoz se le revocó la visa. Ese anuncio puso el foco sobre la gestión del Gobierno en relación con el proyecto y generó cuestionamientos desde la administración entrante.
El Presidente Gabriel Boric sostuvo públicamente que informó sobre el proyecto al presidente electo José Antonio Kast semanas antes de que estallara la polémica. Durante la disputa, el canciller Alberto van Klaveren afirmó haber comunicado los antecedentes al futuro ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, y aseguró: “Fue información suficiente”.
En una reunión bilateral en La Moneda, el presidente electo José Antonio Kast pidió a Boric que se retractara; al no obtener respuesta, “se retiró de La Moneda” y anunció posteriormente que se ponía fin al proceso de traspaso entre los dos gobiernos. Kast admitió que en una llamada Boric le “enunció” el proyecto y las complejidades derivadas de las advertencias provenientes de Estados Unidos, pero según el equipo entrante no hubo detalles que permitieran una evaluación completa.
La controversia también motivó llamados públicos a la conciliación: el cardenal Alberto Chomali instó a ambas partes al diálogo y dijo que “Chile pide consensos”.
A partir de ahora se espera que los equipos de las administraciones saliente y entrante clarifiquen los antecedentes técnicos, diplomáticos y administrativos del proyecto. La interrupción del traspaso plantea además interrogantes sobre la coordinación en materia de seguridad y relaciones internacionales, con potencial impacto en la gobernabilidad del inicio del nuevo Gobierno.
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