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ChatGPT: Descubre el chat inteligente que desafía las capacidades humanas

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Si le preguntas ”¿Qué eres?”, ChatGPT responderá lo siguiente: ”Soy un modelo de lenguaje creado por OpenAI. Estoy diseñado para responder preguntas, ofrecer asistencia, conversar sobre diferentes temas y proporcionar información útil a los usuarios. ¿En qué puedo ayudarte hoy?”.

Esta herramienta, usa a la Inteligencia Artificial como motor y se nutre con toda la información existente en la red, para luego proporcionarla a quien se lo pida.

Se trata de un chat ”mágico” que redacta cualquier tipo de información que se le pida, desde preguntas, hasta correcciones ortográficas, traducciones o mejoramiento de un escrito. Sus respuestas son precisas y rápidas.

Incluso, hace dudar de que lo haya escrito una máquina. Esto pone en alerta las capacidades intelectuales de un humano común. Sin embargo, como cualquier modelo de IA, es posible que cometa errores en algunos puntos, por lo que tampoco hay que tomárselo como exacto.

Le preguntamos al chat.openai.com si es capaz de reemplazar al humano en algunas labores y nos respondió: ”Como modelo de lenguaje, no tengo la capacidad de reemplazar las labores humanas por completo”.

”Sin embargo, algunas tareas y procesos pueden ser automatizados o asistidos por la inteligencia artificial, lo que puede permitir a las personas ser más eficientes en su trabajo y aumentar la productividad”.

La aplicación fue desarrollada por la compañía Open AI, cuyos principales fundadores fueron  Elon Musk y Sam Altman, quien actualmente dirige la firma. Esta compañía se presenta como una organización dedicada a la investigación y desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA). Su objetivo: Asegurar que la IA beneficie a toda la humanidad.

Sam Altman afirmó que “debemos dominar la inteligencia artificial antes de que ella nos domine a nosotros.

Este sistema de inteligencia artificial ya ha inspirado cientos de ideas, pero también está generando debates sobre su uso en contextos de educación.

Aunque ahora está al nivel de un estudiante mediocre, sólo puede mejorar. Y eso plantea un desafío que ya preocupa a universidades, académicos y autores en todo el mundo.

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