La Cancillería expresó este miércoles su “grave preocupación” tras la interceptación por parte de las fuerzas navales israelíes de la flotilla Global Sumud, que intentaba llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, en un incidente que plantea controversia sobre libertad de navegación y derecho internacional.
En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que la flotilla tenía como objetivo “llevar ayuda a los afectados en la Franja de Gaza, particularmente a mujeres, niñas y niños que sufren las consecuencias de la crisis desencadenada por los ataques indiscriminados y el bloqueo en dicho territorio palestino ocupado”.
Sobre la intervención, la Cancillería sostuvo que “esta acción vulnera la libertad de navegación garantizada por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y contraviene las obligaciones derivadas del derecho internacional humanitario, que establecen el deber de permitir y facilitar el acceso sin trabas de la asistencia humanitaria a las poblaciones civiles necesitadas”.
El gobierno chileno también hizo un llamado puntual: “Chile demanda el respeto irrestricto de las normas del derecho internacional y formula un llamado urgente a que se garantice la seguridad e integridad de los voluntarios y tripulantes de la flotilla, así como el libre e inmediato acceso de la ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, sin obstáculos ni interferencias arbitrarias”, indicó el Ministerio.
Según la agencia EFE, entre las tripulantes hay dos ciudadanas chileno-suecas identificadas como Marita Rodríguez y Lorena Delgado Varas, quienes se sumaron a la expedición en Sicilia. Sobre ellas, la Cancillería informó que se encuentra “pendiente de la situación y atentos para prestar la atención si es que fuera requerida, siempre dentro de sus competencias y atribuciones”.
Las fuerzas israelíes interceptaron varios barcos frente a la costa de Egipto, cuando la flotilla navegaba por el mar Mediterráneo y se aproximaba a Gaza. El ministerio de Relaciones Exteriores de Israel señaló en X que “varios barcos de la flotilla (…) fueron detenidos con total seguridad y sus pasajeros están siendo transferidos a un puerto israelí” y añadió: “Greta y sus amigos están sanos y salvos”, en referencia a la activista sueca que viajaba en uno de los buques.
Los organizadores de Global Sumud calificaron la operación como “un ataque ilegal contra trabajadores humanitarios desarmados” y denunciaron la pérdida de comunicaciones con algunas embarcaciones: dijeron trabajar “sin descanso para encontrar a todos los participantes y miembros de la tripulación” e hicieron un llamado a gobiernos e instituciones internacionales para exigir la seguridad y la liberación de las personas a bordo.
La flotilla, que partió de Barcelona a inicios de septiembre, está compuesta por alrededor de 45 barcos y participantes de más de 40 países, según los coordinadores de la misión.