La alianza entre Pamela Jiles y Franco Parisi registra sus primeras tensiones públicas, menos de dos semanas después de las elecciones, lo que pone en duda la capacidad del PDG para actuar como bisagra en el Congreso y su relación con el futuro Gobierno.
Menos de dos semanas tras los comicios, Pamela Jiles generó cuestionamientos internos en el PDG al amenazar al electorado rival: “le hará la vida imposible” a Kast si llega a La Moneda, según registraron sus declaraciones. Al día siguiente, Franco Parisi sostuvo en el programa Bad Boys que “cualquiera que sea va a hacer un mal gobierno” y advirtió que, “si es Kast, el mismo 11 de marzo, el candidato opositor, que va a ser Boric, va a partir con toda la parafernalia. Le va a ser muy difícil gobernar”.
Parisi añadió que, en un escenario alternativo, “si gana Jara, que es poco probable, va a tener a Kast como principal candidato (…). Va a estar muy entretenido, y en el Parlamento, el único que va a poder apoyar y pasar los proyectos se llama PDG”, apuntando al papel decisivo que podría jugar su colectividad.
Las declaraciones provocaron reparos dentro del partido. El timonel Rodrigo Vattuone puntualizó que “por el partido hablo yo, no hablan los parlamentarios”, mientras el diputado electo Patricio Briones rechazó las formas de comunicación de Jiles: “lo que se pueda decir farandulizando nuestro mensaje, no corre”. En términos más duros, el dirigente Pedro Gubernatti afirmó que “la izquierda les va a sacar todos los días los cabros chicos a la calle, les van a romper todo, les van a quemar todo. Esto es una guerra de extremos”.
El historial del PDG y la heterogeneidad de su bancada alimentan la incertidumbre. Jiles fue reelecta en un cupo del PDG con mayoría nacional y se perfila como líder de una bancada de 14 diputados, pero el partido ha enfrentado fracturas anteriores: “Parisi, a su vez, enfrenta riesgo de descuelgues, como ocurrió en la actual legislatura, cuando sus 6 parlamentarios dejaron la colectividad”, según el reporte.
Analistas consultados por Ex-Ante advierten sobre la fragilidad de la alianza. Marco Moreno, director del Centro Democracia y Opinión Pública UCEN, afirmó que el PDG “se transformará en una bisagra en un Congreso que muestra signos de fragmentación. Ese poder inédito se verá enfrentado al desafío de transformar una fuerza electoral heterogénea en un partido capaz de alianzas estables. La relación Parisi-Jiles ilustra esa tensión”. Rodrigo Pérez de Arce, de Faro UDD, sostuvo que Jiles y Parisi “no comparten fondo ideológico, pero dirigen su acción hacia el mismo enemigo: una élite política y económica que, según ellos, juega con cartas marcadas”, y añadió que la alianza es “feble”, porque Jiles “a diferencia de Parisi reivindica una verdadera izquierda”. Cristóbal Bellolio, académico de la UAI, señaló que “son exponentes de un populismo sociocultural, performático y se necesitan”, pero previno que “llegará un minuto donde habrá una disputa, porque Jiles parece tener agenda propia”. En contraste, Gonzalo Müller, director del Centro de Políticas Públicas UDD, señaló: “si se juzgara por el pasado es una alianza frágil, pero nunca antes los dos habían tenido tantos incentivos para trabajar juntos y sostener al PDG como una tercera fuerza en el Congreso. Si se sostiene o no, lo sabremos de aquí al 11 de marzo”.
En lo operativo, la nueva bancada del PDG ha sostenido solo reuniones online con la directiva y tiene previsto realizar un encuentro presencial antes de la segunda vuelta para fijar posturas y alinear a sus parlamentarios.
Qué sigue: el PDG convocó una reunión presencial previa a la segunda vuelta para intentar cerrar posturas internas; mientras, la marcha del acuerdo entre Jiles y Parisi y su capacidad para articular apoyos en el Congreso y frente al próximo Gobierno se medirán en los próximos meses, con especial atención al inicio de la administración el 11 de marzo. Para más seguimientos y análisis de la cobertura política, visita portalnacional.cl.