Las declaraciones de Irina Karamanos sobre el rol de la Primera Dama reabrieron el debate político entre Gobierno y oposición, y también provocaron críticas dentro del oficialismo. La discusión, que apunta a la relevancia simbólica del cargo, surgió en redes tras una publicación de Karamanos y una réplica pública de la diputada socialista Daniella Cicardini.
Karamanos, expareja del Presidente Gabriel Boric, escribió en su cuenta de X que “parece todo un dilema el de Pía, salvar la austeridad anunciada por su cónyuge o salvar una tradición que‑retrocediendo el reloj‑llena el ‘vacío’ dejado por reinados”. En otra publicación agregó: “Sacos de dormir o tronos en el Palacio. Que nuestra política sea presidencialista no quita que sea contemporánea”.
Las afirmaciones motivaron reacciones desde la oposición, donde parlamentarias hablaron de “hipocresía” y acusaron a Karamanos de utilizar el debate para “construir su propia agenda ideológica”. También surgieron críticas que aludieron, de forma genérica, al concepto de un supuesto “Gabinete Irina Karamanos”.
Desde el oficialismo, la diputada y vicepresidenta Nacional de la Mujer del Partido Socialista, Daniella Cicardini, hizo un llamado a cambiar el foco del debate. En su perfil de X sostuvo que “si una mujer no quiere ser Primera Dama, está bien. Pero eso no significa que nadie pueda hacerlo. Eliminar esa figura no fue relevante para las mujeres de Chile. Los símbolos importan cuando sirven a las personas”.
Cicardini añadió: “Si la pareja del Presidente quiere asumir ese rol y trabajar por la gente, ¿por qué impedirlo? Pongamos la energía donde de verdad importa, y guardemos espacio para defender conquistas que de verdad son relevantes”.
La discusión se inscribe en un contexto político más amplio, donde la figura de la Primera Dama y su relación con el Ejecutivo vuelven a ser materia de debate público y político. Las declaraciones de Karamanos y la réplica de Cicardini muestran una fragmentación de opiniones incluso dentro del bloque oficialista.