A menos de semanas del cambio de mando fijado para el 11 de marzo, el Congreso que recibirá al nuevo gobierno no entrega una mayoría propia a José Antonio Kast en ninguna de las cámaras, lo que obliga al Ejecutivo a negociar con fuerzas externas como el Partido de la Gente (PDG) y el Partido Nacional Libertario (PNL).
El mapa parlamentario que comenzará a sesionar el 11 de marzo muestra un Parlamento fragmentado y sin mayorías claras. Para alcanzar la mayoría simple en la Cámara de Diputados se requieren 78 votos; los partidos que respaldan al gobierno suman alrededor de 68 escaños, según el conteo divulgado. Esa diferencia convierte al PDG y al PNL en piezas clave para avanzar en la agenda legislativa del Ejecutivo.
El PDG cuenta con 14 diputados electos y el Partido Nacional Libertario con 8. En ese escenario, los votos de ambas colectividades podrían definir la aprobación de iniciativas prioritarias del gobierno, desde reformas legislativas hasta proyectos en materias de seguridad e inversión.
Aunque no estarán presentes en el Congreso como parlamentarios, las figuras de Franco Parisi y Johannes Kaiser aparecen como influencias relevantes sobre sus bancadas. El nombramiento del subsecretario de Seguridad, Andrés Jouannet, ya generó críticas desde esos sectores, lo que anticipa una convivencia política compleja en los próximos meses.
Sobre la postura del PDG, la diputada electa Tamara Ramírez afirmó: “Hoy día como Partido de la Gente somos una bancada independiente que no tenemos etiqueta de decir si somos oficialistas o somos de oposición. Hoy día creo que vamos con una agenda propia”. Ese discurso refuerza la idea de que sus votos se evaluarán proyecto por proyecto.
El PNL, por su parte, rechazó integrarse al gobierno y ha planteado una postura de “oposición amigable”, según comunicados y declaraciones públicas del sector. Desde la coalición oficialista se muestran confiados en que en ciertas materias podrán contar con apoyos transversales: “Yo no veo al Partido de la Gente votando en contra de un sistema de fast track para las inversiones en Chile. Yo no veo al Partido Nacional Libertario en contra de una ley que le dé más fuerza política a nuestros carabineros, a nuestros gendarmes, modifique el sistema carcelario, agilice la construcción de cárceles en Chile. Yo no los veo votando en contra”, sostuvo el diputado republicano Agustín Romero.
En la práctica, la falta de mayoría propia implica que el Ejecutivo deberá construir acuerdos puntuales en el Congreso para asegurar la aprobación de sus proyectos. Los primeros meses de la administración serán clave para las negociaciones parlamentarias y para establecer la relación entre La Moneda y las nuevas bancadas.
Los próximos pasos incluyen el inicio formal de las sesiones legislativas tras el cambio de mando, la presentación del programa de gobierno y las primeras discusiones y votaciones en comisiones y sala. Estas negociaciones tendrán impacto directo en la tramitación de reformas y en medidas que afecten la seguridad, la inversión y la gestión pública, por lo que la ciudadanía deberá seguir de cerca cómo se construyen los acuerdos.
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