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Cordero valora a Steinert y pide moderar expectativas del Gobierno

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El ministro de Seguridad, Luis Cordero, valoró la designación de la exfiscal María Trinidad Steinert como futura titular del Ministerio de Seguridad Pública en el gabinete del presidente electo, pero advirtió que no se le puede exigir que ejerza funciones propias de la persecución penal desde su nuevo cargo.

En entrevista con Mesa Central, Cordero afirmó que “tengo una muy buena opinión personal y profesional de ella. Su trayectoria en el Ministerio Público creo que le da credenciales suficientes, no solo de conocimiento, sino que de comprensión global”.

El ministro insistió en la necesidad de ajustar las expectativas públicas sobre las atribuciones del ministerio: “Hay que tener en cuenta, sobre todo para que el público administre las expectativas, que el Ministerio de Seguridad Pública no es lo mismo que la persecución penal”, explicó.

Cordero añadió que, si bien la nominación de Steinert —exfiscal de Tarapacá anunciada entre los 25 ministros que acompañarán al presidente electo a partir del 11 de marzo— reconoce sus “éxitos como persecutora”, “el Ministerio de Seguridad Pública no está a cargo de la persecución penal”.

Respecto a los cuestionamientos sobre una posible incompatibilidad por el paso de Steinert por el Ministerio Público y el manejo de información sensible, el titular actual señaló que “las reglas de conflictos de interés están reguladas en la legislación administrativa chilena” y precisó dos aspectos: “la primera son las reglas de conflicto de interés que impiden el acceso exante, la segunda es que las reglas más importantes son las que establecen conflictos de interés que suponen la gestión del conflicto de interés”.

Para ilustrar esa gestión, Cordero puso su propio ejemplo: “yo recibo información que proviene de inteligencia, y la recibo todos los días. Esa información es una información que yo no puedo entregar a terceros y que más bien tendré que guardar hasta el final de mis días. Entonces, lo clave en el sector público es la gestión del conflicto de interés”.

Además de la transición institucional, el ministro destacó los desafíos que enfrentará la futura autoridad en materia de seguridad:, entre ellos “los esfuerzos de bajar la curva de delitos violentos y homicidios” y un asunto “estructural”, que identificó como “el cambio de naturaleza de Gendarmería”.

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