La exrelatora de la Corte Suprema Gloria Fernández declaró ante la Fiscalía y aseguró que existieron presiones internas y prácticas opacas en la tramitación de causas del máximo tribunal, en el marco del caso denominado “muñeca bielorrusa”. Sus dichos, entregados el 27 de noviembre de 2025, vuelven a poner en discusión la transparencia en la Corte Suprema y la actuación de la Comisión de Ética.
Fernández, abogada y funcionaria de la Corte de Apelaciones de Temuco, relató su experiencia al testificar ante la comisión que destituyó a Ángela Vivanco y explicó cómo se gestionó la causa entre Codelco y Belaz Movitec. Según la testigo, “eso del orden estricto de ingreso… Eso no es así”, señaló al describir criterios que, dijo, se difundieron luego en la Comisión de Ética.
La exrelatora afirmó que desde la Presidencia del tribunal se promovieron explicaciones sobre los tiempos de tramitación que, a su juicio, no correspondían con la práctica real. “Ellos mismos desconociendo sus propias conductas”, afirmó Fernández, y agregó que recibió solicitudes directas para acelerar un trámite: “(desde) la misma Presidencia me pidieron una vez, insistentemente por mensaje, que pusiera una causa, que llevara una causa (…) que era del secretario del Senado con un funcionario”.
En su declaración, a la que tuvo acceso Reportajes Teletrece, la abogada también describió presiones por mensajes de texto que buscaban que priorizara trámites administrativos. “Me ‘cargosean’ por mensajes de texto, no hice caso de empezar a mandar correo. (Decían que era) de importancia nacional ¿Qué importancia nacional? si era una cuestión de contrata del secretario del Senado”, dijo Fernández.
Sobre la documentación de las sesiones, la testigo afirmó que las reuniones de la Comisión de Ética sí se grababan, pero denunció problemas de preservación y acceso: “sí, pero van a destruir los archivos en seis meses y no se lo han pasado a nadie, ni siquiera la Comisión Interamericana, ni siquiera el ministro Muñoz que los está pidiendo… No se las van a pasar a nadie”, declaró.
Fernández cerró su testimonio subrayando que prácticas excepcionales de apurar fallos o causas existían de manera residual, aunque hoy muchos nieguen que así operara: “Ahí hacen como que no se operaba de este modo. Todos ahora desconocen el modo en que se operaba”, dijo.