La visita del presidente del Partido Comunista (PC), Lautaro Carmona, a La Habana reabrió tensiones internas en la colectividad al reforzar el apoyo a Cuba y profundizar la distancia con la disidencia encabezada por la excandidata Jeannette Jara, en un cuadro que complica las relaciones del partido con el Gobierno y la oposición.
Carmona viajó a La Habana entre el 17 y el 22 de enero acompañado por Juan Andrés Lagos y sostuvo reuniones con “los máximos dirigentes de la isla, incluido Miguel Díaz-Canel”, según el PC. A su regreso, en un encuentro con 300 militantes en la sede de la CUT, Carmona entregó “un informe político sobre la grave crisis económica y social” que, afirmó, enfrenta el régimen cubano.
El líder comunista dijo que “este es el momento más complejo de la historia de Cuba desde la Revolución, incluida la invasión a Playa Girón. Es uno de los peores momentos que ha vivido el proceso revolucionario”, y señaló que, tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y sanciones internacionales, Cuba dejó de recibir “40 mil barriles diarios de petróleo” desde Venezuela, situación que, a su juicio, se acentuó con medidas anunciadas por la administración de Donald Trump.
En la misma línea, Carmona sostuvo que “Cuba tiene su propia democracia. Cada pueblo tiene derecho a autodeterminarse”, posición que refleja el realineamiento del PC en apoyo a La Habana.
Ese gesto provocó malestar en sectores internos. Jeannette Jara, militante histórica del PC y excandidata presidencial, se distanció del régimen en distintos momentos de la campaña: en primaria dijo que Cuba “tiene un sistema democrático distinto al nuestro”; luego afirmó que “los derechos humanos se deben respetar en todos lados” y, en septiembre, sostuvo que “claramente no es una democracia”. Fuentes del partido indican que Jara “está evaluando si mantiene su militancia de más de 30 años en el partido”.
La tensión se agudizó tras declaraciones del exdiputado Hugo Gutiérrez y de Juan Andrés Lagos en el programa de streaming Barba Roja, donde aseguraron que “en este partido no podría haber nadie que creyera que Cuba es una dictadura” y añadieron que “si alguien lo cree, esa persona no puede estar en este partido”. Esas palabras fueron interpretadas por críticos como una presión directa sobre Jara para que abandone la colectividad.
La vocera y militante Camila Vallejo rechazó los ataques personales y llamó a “no caer en insultos”. Además, Vallejo y los ministros PC Nicolás Cataldo y Jaime Gajardo suscribieron una carta en la que recriminan a Daniel Jadue por haber actuado “como oposición durante todo el gobierno”, según fuentes internas.
Contactos dentro del partido sostienen que, pese a la minoría relativa de la disidencia, ésta podría reactivarse una vez concluya el actual gobierno y agruparse en torno a la figura de Jara, “mantenga ella o no su militancia”, señalaron fuentes del PC. También se reportan críticas privadas al hostigamiento que habría sufrido la excandidata.
El revés interno plantea desafíos para la convivencia del PC con el Gobierno y la cohesión interna de la colectividad en un periodo político marcado por debates sobre política exterior y derechos humanos. Queda pendiente la decisión definitiva de Jeannette Jara sobre su continuidad en el partido y el curso que tomará la disidencia tras el fin del gobierno.
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