El ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, llamó a no aceptar el “matonaje” ni la “violencia” tras una protesta estudiantil que interrumpió en forma temporal el servicio del Metro en la estación Los Leones, en medio del descontento por el alza de las bencinas.
El incidente ocurrió el martes, cuando un grupo de jóvenes se sentó en el borde del andén, lo que obligó a realizar un corte de corriente y detuvo el funcionamiento de la línea por algunos minutos. En entrevista con Radio 13c, De Grange evaluó el impacto de la acción sobre los usuarios.
“Cada vez que se interviene en forma deliberada el funcionamiento de una línea de metro, el impacto que tiene es brutal y es perjudicial principalmente para aquellas personas que se levantan más temprano, que llegan más tarde a sus casas, que viven en lugares más periféricos, más lejanos”, dijo el ministro.
De Grange calificó como “inaceptable” que un pequeño grupo paralice una línea y afecte el regreso a casa de “cientos de miles de personas para quienes el metro, y el transporte público en general, representa la única forma para poder realizar ese trayecto”.
Ante la situación, el secretario de Estado hizo un llamado público: “Como sociedad no aceptemos este tipo de matonaje, de violencia, que afecta principalmente a los más pobres”, afirmó.
Consultado sobre la respuesta del Ejecutivo, De Grange aseguró que desde el Gobierno se tomarán medidas. “Vamos a hacer todas las acciones para prevenir, para mitigar este tipo de actos de violencia, de matonaje”, añadió, aunque subrayó que dichas medidas se harán “dentro del Estado de derecho, dentro de lo que nos permite la ley”.
El episodio coincide con otras manifestaciones ciudadanas por el alza de combustibles; según la nota, alcaldes de la Región Metropolitana incluso llegaron a La Moneda para entregar una carta dirigida al Presidente. La interrupción del servicio en una estación céntrica reaviva el debate sobre medidas para preservar el funcionamiento del transporte público sin afectar a los usuarios.