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Denuncian torturas en centros de rehabilitación

Exinternos de Fundación Creeré Chile denuncian haber sido víctimas de abusos y torturas en centros de rehabilitación de drogas, exigiendo justicia y atención.

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En un giro alarmante de eventos, exinternos de los centros de rehabilitación de drogas de la Fundación Creeré Chile han levantado la voz para denunciar lo que describen como un calvario vivido bajo el pretexto de la recuperación. Las acusaciones, que incluyen violaciones, torturas y una serie de abusos, han sacudido los cimientos de lo que se esperaría de instituciones dedicadas a la rehabilitación y recuperación de personas con problemas de adicción.

Un Grito de Auxilio desde el Corazón de la Rehabilitación

Las denuncias emergen desde el corazón mismo de instituciones que prometían un nuevo comienzo para aquellos luchando contra la adicción. Sin embargo, según relatos de exinternos, lo que encontraron fue un entorno de miedo, dolor y humillación. “Felices 23 años terrenales”, lamenta una madre, cuyo hijo fue víctima de estas prácticas inhumanas, marcando no solo el aniversario de su nacimiento sino también el doloroso recuerdo de su sufrimiento.

La Sombra de la Tortura en la Rehabilitación

La gravedad de las acusaciones ha llevado a un escrutinio público y una demanda por respuestas claras. Los testimonios de los exinternos describen un panorama desolador de agresiones físicas y psicológicas, prácticas que distan mucho del cuidado y apoyo que se supone deben caracterizar a estos centros. “Horror y denuncias en una granja de rehabilitación: torturas, maltratos y abusos”, titulan los medios, reflejando la magnitud del escándalo.

Reencauzar la Política Penitenciaria y de Rehabilitación

Ante tales denuncias, expertos y defensores de los derechos humanos instan a una revisión profunda de las políticas penitenciarias y de rehabilitación. La necesidad de reencauzar estas políticas hacia el respeto del derecho humano a la dignidad y la recuperación efectiva es más evidente que nunca. La recomendación es clara: es indispensable proporcionar un servicio de carácter humanitario y efectivo, lejos de las sombras del abuso y la tortura.

En respuesta a las acusaciones, se ha sugerido que el examinador clínico de DMHAS evalúe la necesidad de tratamiento contra el abuso de drogas o alcohol de los acusados, buscando alternativas que realmente permitan su recuperación y reintegración a la sociedad de manera digna y respetuosa.

La situación ha generado un debate nacional sobre la eficacia y humanidad de los métodos utilizados en los centros de rehabilitación. Las voces de los exinternos y sus familias resuenan, exigiendo no solo justicia sino también un cambio radical en el enfoque hacia la rehabilitación de drogas y alcohol. La sociedad se ve enfrentada a la disyuntiva de continuar por un camino de violencia y abuso o elegir uno de compasión, apoyo y verdadera recuperación.

Las autoridades, por su parte, se encuentran bajo presión para actuar. La demanda por transparencia, rendición de cuentas y, sobre todo, la implementación de medidas correctivas es urgente. La comunidad espera que este oscuro capítulo sirva como un punto de inflexión para garantizar que la rehabilitación se realice en un entorno seguro, respetuoso y efectivamente terapéutico.

La Fundación Creeré Chile, en el centro de estas acusaciones, aún no ha emitido una respuesta formal. La expectativa es alta respecto a cómo la institución abordará estas graves denuncias y qué medidas tomará para rectificar la situación y asegurar que los horrores descritos no se repitan.

Este caso ha abierto una ventana a las realidades oscuras que pueden esconderse detrás de las puertas de algunos centros de rehabilitación. Ha puesto en evidencia la necesidad de una vigilancia constante, regulaciones más estrictas y, sobre todo, un enfoque centrado en la humanidad y la recuperación genuina de los individuos afectados por la adicción.

La comunidad y las familias afectadas aguardan acciones concretas y cambios significativos. La esperanza es que este lamentable episodio marque el comienzo de una nueva era en la rehabilitación de adicciones en Chile y en el mundo, donde el respeto por la dignidad humana y el derecho a una recuperación efectiva y compasiva sean la norma, no la excepción.

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