Franco Parisi, candidato del Partido de la Gente (PDG), insistió en su discurso anti-establishment y defendió su estilo provocador, al tiempo que respondió sobre la incorporación de Pamela Jiles a su equipo, la crisis interna en su colectividad y su visión sobre el rol del Congreso y la gobernabilidad.
Parisi relató su rutina de campaña, afirmando que comienza sus días “a las 4 de la madrugada” y que revisa “los mercados y sus redes sociales” antes de salir. Según dijo en la entrevista, hoy recorre el país con una agenda intensa y anticipó que su familia está “buscando casa para mudarse en noviembre”, porque considera que “lo más probable es que salga electo Presidente”.
Respecto a la polémica frase sobre los mineros —cuando dijo que podrían “enchulen a la vieja” refiriéndose a camionetas— Parisi sostuvo que la expresión fue sobre el bienestar material y negó haber faltado el respeto a las familias: “Nosotros dijimos bien claro que era la camioneta. Nunca faltamos el respeto a la familia minera”, explicó. Agregó que en política hay que ser provocador: “En política uno tiene que ser provocador, el que tenga sensibilidades mejor que se quede en el campito o en la plaza”.
Sobre el Congreso y la posibilidad de gobernar por decreto, el candidato afirmó que respeta “los tres poderes” y rechazó alterar el orden institucional como práctica habitual. Consultado por una frase del candidato José Antonio Kast —que dijo que “el Congreso es importante, pero no es tan relevante como imaginan”— Parisi dijo que esa afirmación “estuvo mal planteada” y confirmó que, si llega a La Moneda, no solo habitaría el cargo sino que “ejerceré el cargo”. Sobre decretos, afirmó que sería una medida extrema: “Pasar decretos sería alterar el orden e innecesario”.
En cuanto a la estructura política y la labor de parlamentarios, Parisi fue crítico: “Creo que algunos senadores y diputados se creen reyecitos”, y añadió que muchos partidos no han sancionado conductas internas. Sobre los diputados que abandonaron el PDG tras las elecciones, explicó que “la diferencia es que nosotros los echamos” y reconoció errores en la supervisión interna: “Yo cometí errores. Los dejamos jugar y había que tener un mayor tutelaje”. Sobre la posibilidad de que el partido vuelva a fragmentarse, dijo que “nadie puede garantizar eso”.
Parisi defendió la incorporación de Pamela Jiles, a quien calificó como “una persona que tiene una sensibilidad política bastante especial” y consideró que puede aportar votos: “Vale por 20 diputados fácilmente”. Admitió, no obstante, que habrá “desacuerdos” y que su liderazgo busca diversidad y no “puré de amiguitos”: “A mí me encanta la diversidad, me encanta la divergencia”.
El candidato también respondió sobre la caída de militantes registrada por el Servicio Electoral: “Según los datos del Servel, el PDG es el segundo que más ha perdido militantes en 2025, con alrededor de 3.800”, reconocimiento que Parisi explicó como resultado de una reestructuración interna: “Tuvimos que reestructurarlo y fuimos bastante duros en aquello”, afirmó, y describió el proceso como una “poda” necesaria tras un crecimiento explosivo.
En materia de equipos y nombramientos, Parisi comentó aspiraciones para su eventual gabinete y mencionó a Laurence Golborne como ejemplo de alguien con el perfil técnico que le gustaría sumar: “Para el Ministerio de Hacienda necesito alguien del retail. Alguien con un currículum, alguien inteligente como Laurence Golborne”, dijo, aunque reconoció que no le ofreció el cargo y que Golborne respondió que no existe afinidad política.
Sobre financiamiento y gastos de campaña, Parisi aseguró que el Servel le reembolsó gastos por “$13 millones” y explicó que podrían haberse declarado montos mayores, pero que él aboga por “ser muy cuidadosos con la plata de la gente”. También reiteró su discurso de combatir lo que denomina operadores políticos del gobierno: “Se han contratado más de 100.000 operadores políticos durante este gobierno con sueldazos”, y sobre su eslogan de echar “a 80 mil operadores políticos” dijo que esas depuraciones “se hacen de a uno”.
Frente a la competencia electoral, Parisi definió a su principal adversario como “el establishment”: “Mi contendor ahora no tiene nombre ni apellido. Es el establishment”, afirmó, y explicó que se siente “anti-establishment” por considerar que él y otros outsiders no han tenido las mismas oportunidades.
Las próximas semanas —con miras a las elecciones de noviembre y la eventual segunda vuelta— marcarán el desafío para el PDG en términos de cohesión interna y capacidad de articulación con el Congreso. La campaña de Parisi seguirá concentrándose en consolidar apoyo en la clase media y en destacar su propuesta técnica y de meritocracia.
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