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Gobierno de emergencia: de Squella al eje de Kast en La Moneda

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A mediados de junio, en el tramo final de las primarias y la campaña presidencial, el concepto de “gobierno de emergencia” surgió como el eje del relato que llevó a José Antonio Kast a La Moneda, según un reportaje de Ex-Ante. La fórmula coherenció la oferta política en torno a seguridad, economía y problemáticas sociales y orientó la hoja de ruta del nuevo gobierno.

El origen del término se remonta a una evolución discursiva en el entorno republicano. El 25 de mayo Arturo Squella, entonces dirigente del Partido Republicano, había dicho que Kast “está aspirando a gobernar durante los próximos cuatro años un gobierno de excepción”, en una entrevista con The Clinic. Más tarde, el 20 de junio, Squella introdujo la expresión “gobierno de emergencia” en una entrevista con BioBioChile: “Hemos hablado de que el próximo gobierno tiene que tratarse de un gobierno de emergencia. La prioridad va a estar principalmente dada en hacer un cambio en la manera en que se enfrenta la criminalidad en Chile”, afirmó Squella, según el citado reportaje.

El cambio terminológico fue asumido rápidamente por Kast y su equipo. En la sede del Partido Republicano, el candidato expresó: “Como bien dijo el presidente del partido, este va a ser un gobierno de emergencia”. Posteriormente, tras la primaria del 29 de junio, Kast reiteró el enfoque en una entrevista con El Mercurio: “enfoquémonos en los problemas de los chilenos de hoy. Y los problemas están súper claros”, y volvió a aludir dos veces al concepto de “gobierno de emergencia”.

El nuevo marco discursivo cumplió varias funciones políticas. Permitió focalizar la campaña en temas cotidianos —seguridad, economía e inmigración— y excluyó otros asuntos considerados secundarios para esa agenda. Ex-Ante señala que eso dejó fuera demandas como las planteadas por Johannes Kaiser y sectores libertarios, que proponían, entre otras cosas, una reforma al Poder Judicial y rechazar la Agenda 2030.

En el comando de Kast, el concepto también sirvió para consolidar apoyos. El artículo describe que el llamado “gobierno de emergencia” contribuyó a aglutinar a un amplio arco de opositores, similar al respaldo que tuvo el Rechazo en el plebiscito, y facilitó la conformación de un programa pragmático que integró a distintas fuerzas políticas.

La campaña combinó esa narrativa con el eslogan “La fuerza del cambio”, adoptado en agosto tras una consulta en redes sociales, mientras el círculo cercano del candidato —que incluye al propio Squella, al estratega Cristián Valenzuela y a la periodista Carolina Araya— plasmaba la estrategia comunicacional.

En lo operativo, Kast encargó al economista Bernardo Fontaine la elaboración de un paquete de medidas para aplicar desde el inicio de la administración. El documento, denominado Desafío 90, ya está “en manos de los nuevos ministros” y contempla iniciativas legales, administrativas y reglamentarias en seguridad, reactivación económica y políticas sociales, según Ex-Ante. Además, el reportaje indica que la estrategia del “gobierno de emergencia” ha orientado decisiones como la de instalar a la pareja presidencial en La Moneda.

El concepto, valorado por varios analistas según el reportaje, fue determinante para ordenar la campaña y la transición. Los próximos pasos formales pasan por la llegada del gobierno y la implementación de las medidas previstas en Desafío 90 a partir del 11 de marzo, cuando la administración asuma funciones, lo que marcará el eje de la agenda pública y las prioridades legislativas en el Congreso.

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