El gobierno de Argentina, liderado por Javier Milei, oficializó el 27 de noviembre la postulación del director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, a la Secretaría General de la ONU, un movimiento que complica la eventual candidatura de la ex presidenta Michelle Bachelet y que abre tensiones entre gobiernos de la región y actores internacionales.
La postulación de Grossi fue acompañada por un mensaje del canciller argentino Pablo Quirno, quien en X afirmó que “Rafael Grossi es reconocido internacionalmente por la extraordinaria tarea que viene desempeñando como director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) desde hace ya seis años, lo que demuestra su gran capacidad de liderazgo ante graves situaciones que afectan la paz y la seguridad internacional”, según difundió la diplomacia trasandina.
La apertura formal del proceso de candidaturas fue comunicada junto a cartas firmadas por Annalena Baerbock, presidenta de la Asamblea General de la ONU, y Michael Imran Kanu, presidente del Consejo de Seguridad. En ese escrito se indicó que “con pesar porque ninguna mujer ha ocupado el cargo de Secretaria General, y convencidos de la necesidad de garantizar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres para acceder a puestos de decisión de alto nivel, se alienta a los estados miembros a que consideren seriamente la nominación de mujeres como candidatas”.
Analistas y actores internacionales interpretan la movida argentina en el marco de la influencia de Estados Unidos en el proceso. En septiembre, el presidente Donald Trump dijo ante la Asamblea General: “La ONU tiene un tremendo, tremendo potencial”, y añadió que “pero no está ni cerca de estar a la altura de ese potencial (…) Son palabras vacías y palabras vacías que no resuelven guerras”, declaración que fue leída como un indicio de que Washington podría favorecer candidaturas afines a su agenda.
La candidatura de Grossi suma apoyos y críticas por su trayectoria. Richard Gowan, director del think tank Crisis Group en la ONU, comentó al medio The National que “ahora se habla de él (Rossi) como favorito”, frase que fue citada en análisis sobre el escenario previo al discurso presidencial estadounidense. Por su parte, en redes se registraron amenazas contra Grossi durante el conflicto con Irán; en ese contexto, un dirigente cercano al régimen iraní publicó que “una vez que termine la guerra, nos ocuparemos de Grossi”, mientras que el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, calificó de “inaceptables” dichas amenazas.
Quién es el candidato postuladO. Rafael Mariano Grossi, nacido en Buenos Aires en 1961, es diplomático de carrera y ejerce como director general del OIEA. En su trayectoria figura haber sido embajador en Austria y haber liderado misiones del organismo en zonas de conflicto, incluida la central nuclear de Zaporizhzhia. Su manejo de asuntos nucleares y su perfil técnico explican parte del respaldo recibido por algunos Estados.
La postulación de Grossi también tensiona el ámbito político interno chileno. Según el reporte, Chile tendría hasta el 15 de diciembre para oficializar la postulación de la ex mandataria Michelle Bachelet; en ese marco se indicó que “el Presidente Boric [podría] hacerlo un día después de la segunda vuelta, pasando por encima del presidente electo”, según fuentes citadas. El candidato de oposición José Antonio Kast, por su parte, señaló que “le gustaría haber sido consultado” sobre la eventual postulación chilena.
Además de Grossi y Bachelet, la región ha puesto otros nombres sobre la mesa: la economista costarricense y ex vicepresidenta Rebeca Grynspan figura entre las candidatas latinoamericanas mencionadas en el proceso.
Qué sigue. El proceso continúa con plazos internos en la ONU para la presentación formal de candidaturas y con el periodo de consultas en los Estados miembros, donde el poder de veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China) seguirá siendo determinante. Para Chile, la decisión de presentar oficialmente a Bachelet antes del 15 de diciembre seguirá siendo una señal política relevante en las próximas semanas y podría tener implicancias diplomáticas y electorales.
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