El Gobierno rechazó este lunes 23 de febrero de 2026 las declaraciones del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, tras sus advertencias sobre supuestos riesgos de seguridad en empresas locales, en un episodio que tensiona las relaciones bilaterales y reaviva el debate sobre ciberseguridad y proyectos como el cable submarino Humboldt.
En un punto de prensa en La Moneda, el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Van Klaveren, afirmó: “Como gobierno rechazamos absolutamente las imputaciones y declaraciones del Embajador de Estados Unidos en Chile, señor Brandon Judd”. El canciller calificó las sanciones anunciadas por Washington como “arbitrarias” y “unilateral”.
Van Klaveren aseguró que “ningún funcionario del gobierno de Chile, ningún agente del Estado ha colaborado en acciones o medidas que pongan en riesgo la seguridad de nuestro país o de la región”. Añadió que las referencias del diplomático a “altas autoridades de nuestro gobierno” constituyen “descalificaciones inaceptables y reñidas con la práctica diplomática”.
El ministro señaló que el Ejecutivo tomó medidas internas para investigar las denuncias y dijo que “derivaron toda la información a los organismos correspondientes”. Fuentes oficiales indicaron que la información fue remitida a la Agencia Nacional de Ciberseguridad y a la Brigada de Cibercrimen de la Policía de Investigaciones (PDI).
Van Klaveren también respondió al argumento sobre vulnerabilidades en empresas chilenas y defendió el marco regulatorio nacional: “Chile ha demostrado ser un país con reglas claras y que respeta las reglas internacionales en todos los ámbitos”, dijo, y agregó que cada iniciativa de inversión “se evalúa y se analiza en su propio mérito, garantizando la competitividad”.
Con respecto al cable submarino transpacífico, el canciller recordó que el único proyecto aprobado hasta ahora es el cable Humboldt, financiado por Google, y que su tramitación sigue su curso. “No vamos a dejar de acoger la tramitación de una iniciativa de inversión por la implementación de amenazas o sanciones unilaterales”, sostuvo, y advirtió que aceptar un proyecto a tramitación no equivale a aprobarlo: “este proyecto está todavía en evaluación y está sujeto a la aportación de antecedentes de distintas agencias del Estado”.
Sobre el contexto geopolítico, Van Klaveren afirmó que Chile busca mantenerse fuera de disputas entre potencias: “Chile no puede ni debe ser utilizado como territorio en disputa por potencias que están en conflicto o por tensiones de carácter geopolítico a nivel global”, concluyó.
La controversia se produjo después de que el embajador Judd planteara preocupaciones por posibles compromisos en infraestructura y telecomunicaciones, señalando riesgos a la privacidad y proponiendo medidas como la revocación de visas para funcionarios. Esas declaraciones fueron el detonante de la respuesta oficial del Gobierno.