El futuro ministro de Agricultura, Jaime Campos, respondió este miércoles a las críticas de su propio partido tras aceptar integrarse al gabinete del presidente electo José Antonio Kast, rechazando renunciar a su militancia pese a la amenaza de la directiva radical de someter su caso al Tribunal Supremo del Partido Radical.
Kast nombró a Campos como titular de Agricultura, cargo que asumirá “a partir del 11 de marzo próximo”, según la agenda del nombramiento. Tras el anuncio, la actual directiva del Partido Radical adelantó que “lo pasarían al Tribunal Supremo”, una medida que motivó las declaraciones del exministro.
“Me tiene sin cuidado lo que dice el partido porque tengo entendido que es un partido en extinción”, afirmó Campos en su encuentro con la prensa. A renglón seguido descartó renunciar a su militancia: “No, no no, yo soy Radical desde mucho antes que los actuales dirigentes del partido”.
Sobre la eventual revisión disciplinaria, Campos agregó: “Bueno, que me pasen (al Tribunal Supremo). Ahora, no sé si un partido en extinción tendrá facultades legales para hacerlo”.
El futuro secretario de Estado justificó su decisión de integrarse al gabinete por una convocatoria a la “unidad nacional”: “Es un orgullo porque se convoca a un gobierno de unidad nacional y detrás de los gobiernos de unidad nacional debemos estar todos los chilenos, independiente del partido político al que uno pertenezca”. Además dijo que en su trayectoria “no he hablado del partido, como tampoco hablé con el partido cuando fui ministro de Lagos ni cuando fui ministro de la presidenta Bachelet”.
Campos tiene experiencia en ministerios: fue ministro de Agricultura en el gobierno de Ricardo Lagos y más tarde ministro de Justicia y Derechos Humanos durante la administración de Michelle Bachelet. En su última gestión, protagonizó una polémica al no cumplir la orden de cierre de la Cárcel de Punta Peuco el último día de gobierno, una decisión que él explicó como “inconstitucional”.
En paralelo, el Partido Radical arrastra una crisis de representación: en las últimas elecciones parlamentarias no alcanzó los votos ni los escaños mínimos para asegurar su subsistencia, por lo que en marzo enfrentaría su eventual disolución según análisis políticos difundidos tras los comicios.