Tras anunciar que no se integrará formalmente al gabinete, Johannes Kaiser dejó en claro su intención de mantener influencia política desde fuera del Gobierno: renunciará a la Cámara de Diputados el 11 de marzo y conservará la presidencia del Partido Nacional Libertario (PNL) para fiscalizar la gestión de José Antonio Kast.
Kaiser explicó en El Mercurio que su posición será colaborativa pero vigilante: “no estamos con la postura de negar ni la sal ni el agua, ni mucho menos” y que “vamos a levantar la voz cuando veamos que se haga algo que pone en riesgo el cumplimiento del programa”.
El plan público del ex candidato presidencial se estructura en cuatro frentes principales. Primero, el control de la bancada: desde la presidencia del PNL trabajará para ordenar a los nueve parlamentarios del partido —ocho diputados y una senadora, su hermana Vanessa Kaiser, electa por La Araucanía— y evitar descuelgues en el Congreso. Según el texto, Kaiser asistirá regularmente al Parlamento para sostener reuniones con sus parlamentarios y dialogar con otras tiendas.
Segundo, consolidación territorial. El PNL, “legalizado ante el Servicio Electoral el 6 de marzo pasado”, cuenta con 50.818 militantes, cifra que el artículo compara con el Frente Amplio según datos del Servel. La dirección del partido buscará estructurar directivas y tribunales regionales y preparar cerca de 2.550 candidaturas para alcaldes, concejales, gobernadores y consejeros regionales, con la intención de competir con listas propias.
Tercero, creación de un centro de estudios que operará en el primer semestre y tendrá entre sus funciones instalar temas en la agenda pública, producir minutas e informes para asesoría legislativa, traer invitados internacionales y generar un observatorio de la realidad nacional. En esa iniciativa participan, según la nota, Juan Antonio Urzúa y Hans Marowski, señalado como la principal mano derecha de Kaiser.
Cuarto, formación interna: la dirigencia plantea una “academia nacional libertaria” para capacitar militantes sobre los principios del movimiento. Entre los posibles profesores aparecen Vanessa y Axel Kaiser, con el objetivo de entregar sustento intelectual a los cuadros del partido.
Kaiser dijo además que, aunque comparten “muchísimas cosas en común con aquello que ha sido declarado como intención de gobierno” por Kast y que las apoyarán, advertirá ante posibles desviaciones: “si llegase a haber desviaciones del sistema, si no se enfrenta al déficit fiscal con la dureza que corresponde, si no se hace cargo de la crisis migratoria con la eficiencia prometida, entonces nosotros vamos a entrar a chicotear los caracoles”. También afirmó que “lo que queremos es ver que efectivamente los compromisos de campaña de José Antonio Kast se transformen en realidad política (…) Lo que nosotros deseamos ver es un gobierno que sea exitoso”.
La estrategia del ex diputado genera inquietud en sectores de la derecha, que temen una concentración de poder en Kaiser y su entorno y que el PNL pueda condicionar o erosionar proyectos del Ejecutivo en el Senado y la Cámara. En ese contexto, el artículo recuerda tensiones internas: miembros del equipo programático que sostuvieron reuniones con el comando de Kast —como el economista Víctor Espinosa y el médico Aliro Galleguillos— fueron apartados del núcleo de Kaiser, quien centralizó la relación con el nuevo gobierno en él, Marowski y Urzúa.