El Presidente José Antonio Kast anunció el retiro del respaldo chileno a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU, una decisión comunicada tras conversaciones con la misión en Nueva York y en medio de la agenda pública por el alza de las bencinas. La determinación ha tensionado la política exterior del Gobierno y activó un instructivo interno para vocerías en La Moneda.
Kast informó que el viernes pasado se reunió con Bachelet y le expuso su postura. “Le anticipé nuestra decisión, y es una convicción de que fruto de la dispersión de las candidaturas de personas del continente, iba a ser muy complejo tener los votos suficientes para que pudiera ser electa en la ONU”, dijo el Presidente, según el gobierno. También señaló que, ante gastos diplomáticos ya comprometidos, “tomé la decisión de no seguir avanzando en esa línea”.
La Secretaría de Comunicaciones (Secom), dirigida por Felipe Costabal, distribuyó a autoridades una “minuta vocería” de uso interno con 20 preguntas y respuestas para orientar a los portavoces sobre el retiro del apoyo. En el documento, que la ministra Mara Sedini utilizó en parte durante una intervención pública, se plantea que la medida responde a una evaluación de viabilidad y no a motivos ideológicos.
“La decisión es estrictamente diplomática y basada en viabilidad. El propio comunicado reconoce la trayectoria de la ex Presidenta Bachelet y establece que, si ella decide continuar, Chile no apoyará a ningún otro candidato”, se lee en una de las respuestas de la minuta. El instructivo también sostiene que “No hay ningún condicionamiento externo de ningún país” respecto a la decisión.
El texto interno aborda además dudas sobre posibles repercusiones regionales: “La integración regional se construye sobre relaciones maduras entre países que pueden tener posiciones distintas en procesos electorales internacionales”, señala otra de las respuestas, en referencia a las relaciones con Brasil y México, países que habían mostrado respaldo a Bachelet.
En La Moneda explicaron que la decisión se comunicó “tras conversar con la misión en la ONU y con las embajadas de los dos países que la respaldan”, en alusión a Brasil y México. Fuentes oficiales también negaron que el retiro del apoyo guarde relación con otros asuntos de la agenda interna, aunque diversos actores dentro del Ejecutivo habrían discutido el momento elegido para anunciar la medida.
El instructivo intenta dar herramientas a las vocerías ante preguntas frecuentes, por ejemplo sobre la posibilidad de que Estados Unidos utilice su poder de veto o sobre la coherencia de retirar el apoyo tras críticas previas a la gestión de Bachelet como Alta Comisionada de Derechos Humanos. En la minuta se afirma que “Chile puede tener discrepancias con decisiones específicas … y al mismo tiempo reconocer la trayectoria política de una figura pública”.
La determinación se produce después de episodios políticos descritos por el gobierno como factores que dificultaron la continuidad del respaldo, incluida la presentación de la candidatura sin un acuerdo amplio en el oficialismo y la dispersión de apoyos en la región. Según el documento, persistir en la postulación sin bases de respaldo habría sido “señal real de debilidad” para la diplomacia chilena.