José Antonio Kast confirmó que, al asumir la presidencia, vivirá en el Palacio de La Moneda, una decisión que el propio candidato vinculó a medidas de austeridad y que vuelve a centrar la atención en la residencia y sede del Gobierno.
Kast afirmó que “vivirá en el Palacio de La Moneda junto a su esposa” y explicó que la decisión responde a un criterio de ahorro: “es una decisión ligada a la austeridad: cocinarán de noche y almorzarán en el casino presidencial”, según informó su equipo.
El edificio, de estilo neoclásico y más de 18.000 metros cuadrados, fue construido originalmente como la Real Casa de Moneda y funciona como sede del poder ejecutivo desde 1846. En su interior alberga alrededor de 40 habitaciones históricas destinadas a funciones protocolares, administrativas y de representación del Estado, más que a la vida privada.
El corazón del palacio es el Despacho Presidencial, espacio de trabajo reservado donde se reciben autoridades y se firman actos oficiales. Entre los salones protocolares se cuentan el Salón Montt-Varas, usado para ceremonias de Estado y promulgaciones; el Salón O’Higgins, destinado a recepciones y presentación de credenciales; y el Salón Azul, habilitado para reuniones privadas de alto nivel.
La Moneda también conserva espacios de memoria y museográficos, como el Salón Blanco —una recreación del despacho del presidente Salvador Allende— y el Salón Vicente Huidobro, inaugurado en 2013. El Salón Carrera (o Amarillo) y el Salón Pedro de Valdivia forman parte del circuito de audiencias y recepciones, mientras que el conjunto que comprende el Salón Arturo Prat incluye sala de espera, reuniones y comedor, restaurado tras el terremoto de 2010.
En lo cotidiano, el palacio dispone de un comedor presidencial con capacidad aproximada para 26 personas y se organiza en torno a patios interiores —entre ellos el Patio de los Naranjos, el Patio de Honor y el Patio de las Camelias— espacios habituales para ceremonias y actos protocolares. Además, la Galería de los Presidentes exhibe retratos de mandatarios y el edificio aloja secretarías clave, como la Secretaría General de la Presidencia, aunque la mayoría de los ministerios mantiene sedes fuera del palacio.
Históricamente, La Moneda dejó de funcionar como residencia permanente desde 1958, cuando el presidente Carlos Ibáñez del Campo fue el último en habitarla de forma continua. Más recientemente, se ha registrado que el expresidente Sebastián Piñera utilizó una habitación para descansar durante largas jornadas de trabajo.
La decisión de Kast combina un componente práctico y otro simbólico: regresar a habitar un palacio diseñado para gobernar y representar al Estado. El traslado se concretará “al asumir la presidencia”, según la confirmación del propio candidato, y su anuncio promete reavivar el debate sobre la imagen presidencial y el uso del patrimonio público.
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