El candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami afirmó en un debate que la derecha “pidió perdón” durante el estallido social y hoy “anda diciendo barbaridades”, al tiempo que lanzó propuestas sobre litio, fundiciones y una reforma tributaria que, dijo, debe pasar por el Congreso.
Las declaraciones de Enríquez-Ominami ocurrieron en el debate organizado por la Asociación de Radiodifusores de Chile (Archi). El exdiputado y postulante independiente acusó que el acuerdo por el litio entre Codelco y SQM “fue negociado con la pistola en la cabeza” y sostuvo que “lo que hizo SQM es imperdonable, amenazó al Estado de Chile de no cuidar el salar a cambio de renovar”.
Para enfrentar lo que calificó como un modelo “rentista, extractivista”, Enríquez-Ominami propuso la creación de “un fondo soberano mineral para una nueva arquitectura financiera” y afirmó que el país necesita “dos o tres fundiciones más” para agregar valor a la producción. En dirección al candidato José Antonio Kast, dijo: “anote señor Kast, que sé que de matemáticas sabe poco”.
En materia tributaria, el aspirante planteó medidas mixtas: afirmó que “vamos a recaudar 0,92 por año” y anunció reducciones de tasas para las empresas, explicando que “vamos a bajar del 27% al 25% el impuesto a las grandes empresas, del 25% al 20% a las pymes, porque necesitamos dar empleos, vamos a bajar impuestos”. Al mismo tiempo, emplazó a los más acomodados con una medida que definió así: “sí vamos a hacer lo que la candidata Jara y su gobierno incompetente no pudieron hacer: el impuesto al patrimonio; 0,5% de impuesto a los que tengan más de 5 millones de dólares, para compensar, baja de impuesto al aparato productivo, necesito que los más ricos ayuden”.
Sobre la postura política frente al estallido social, Enríquez-Ominami aseguró que “en el estallido social toda la derecha, buena parte del periodismo y el empresariado pidió perdón por su crueldad y ahora… caminan por la pradera diciendo barbaridades y nadie los confronta. Yo vengo a decir verdades económicas”.
El candidato insistió en que “no hay forma de avanzar en Chile sin reforma tributaria”, conectando sus propuestas fiscales con la necesidad de financiamiento para inversión pública y cambios estructurales en la matriz productiva.