El Gobierno del Presidente electo enfrenta incertidumbre para designar al titular del nuevo Ministerio de Seguridad: Rodolfo Carter aún no ha dado una respuesta oficial a la oferta, mientras que la falta de atribuciones reales de la cartera complica las negociaciones con el Congreso y el futuro del mando en seguridad pública.
Según altas fuentes de la Oficina del Presidente Electo, Carter —electo senador por La Araucanía con 94.647 votos— “aún no ha entregado una respuesta oficial a Kast”, y sus cercanos señalan reticencias que van más allá de la renuncia al escaño en el Senado. En el entorno del ex alcalde de La Florida destacan su experiencia política, “conocimiento del área seguridad y manejo comunicacional” como razones por las que el Presidente electo lo considera su carta preferente.
En el debate público, críticos del posible nombramiento alertan sobre las limitaciones legales y operativas de la nueva repartición. La ley que crea el Ministerio de Seguridad establece que “el ministro o ministra de Seguridad Pública podrá solicitar informes o reportes de inteligencia” y precisa que debe “coordinar y promover el trabajo conjunto con la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública y los demás organismos competentes”. Sin embargo, fuentes citadas en la nota señalan que la ANI no ha logrado legitimarse desde su creación y que la inteligencia policial por sí sola no bastaría para enfrentar al crimen organizado sin mayores instancias de coordinación con los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas.
Daniel Reyes, sucesor de Carter en la alcaldía de La Florida, dijo a La Tercera: “Hoy día, en las condiciones que está, me parece que es sumamente arriesgado, porque hoy día estamos hablando, básicamente, de un ministerio que no tiene las facultades, que a mi juicio debería tener”. Ese diagnóstico explica parte de la renuencia de posibles candidatos a asumir una cartera que, desde su puesta en marcha el 1 de abril, ha tenido un carácter más orientado a la planificación estratégica que a la operación directa.
La estructura del ministerio está en proceso de instalación: ya fueron nombrados todos los seremis y en noviembre pasado se constituyó el Centro Integrado de Coordinación Policial, que reúne a representantes de Carabineros, la PDI y la Directemar. Paralelamente, en el Congreso se debaten iniciativas vinculadas al diseño institucional de seguridad, como el proyecto de Reglas de Uso de la Fuerza (RUF), actualmente estancado en una comisión mixta, y la creación del Sistema Nacional de Protección Ciudadana, además del eventual traspaso de Gendarmería al Ministerio de Seguridad.
Ante la posibilidad de que Carter decline, en el entorno del Presidente electo han surgido alternativas. El exalcalde de Puente Alto Germán Codina, quien se incorporó al comando en agosto y no resultó electo para el Congreso, figura como una opción, aunque fuentes consultadas señalan que no pertenece al círculo más estrecho del Presidente electo y no es un especialista en seguridad. Otra carta con mayor apoyo dentro de la coalición es el general (r) Enrique Bassaletti, electo diputado por el distrito 8, cercano a Kast y líder del equipo de seguridad del comando; inicialmente habría descartado dejar la Cámara, pero la falta de candidatos podría llevarlo a reevaluar su postura. El general (r) Cristián Vial, senador electo por el Maule, apareció en algún momento como alternativa pero ha perdido fuerza.
El nombramiento del ministro de Seguridad quedará supeditado a la decisión personal de Carter y a las negociaciones internas del equipo del Presidente electo para asegurar una cartera con capacidades efectivas. En paralelo, el Congreso continuará discutiendo las reformas y normas (RUF, Sistema Nacional de Protección Ciudadana, traspaso de Gendarmería) que definirán el alcance operativo del ministerio y su impacto en la seguridad ciudadana.
Seguiré la cobertura de este proceso en portalnacional.cl para informar sobre decisiones oficiales y el avance de las iniciativas en el Congreso.