Miguel Ángel Calisto, electo senador por Aysén con la primera mayoría regional (32%), asume un escaño clave en el Senado marcado por la controversia política y un proceso judicial que podría afectar su juramento el 11 de marzo de 2026.
Calisto llegó al Senado tras inscribirse como independiente en un cupo del Frente Regionalista Verde Social (FRVS), en una candidatura que tensionó las negociaciones entre Chile Vamos y Demócratas. “Demócratas conmigo se portó muy bien. Yo agradezco la lealtad que ellos han tenido conmigo siempre”, dijo el parlamentario al justificar su postulación, agregando que recibió “un veto de Chile Vamos, particularmente de la UDI”.
La nominación de Calisto fue cuestionada por su situación judicial. El 29 de septiembre la Corte Suprema lo desaforó, apertura que, según el Poder Judicial, “no impide jurar como senador”. No obstante, la Fiscalía podría formalizarlo antes del inicio del nuevo período legislativo, lo que sí impediría su asunción. Si la acusación llegara después del 11 de marzo, su escaño —al ser independiente— no sería reemplazado, según las reglas procesales vigentes.
El Consejo de Defensa del Estado (CDE) presentó en junio una querella en la que afirma que “Calisto se coludió con su exasesora Carla Graf para pagarle falsas asesorías parlamentarias con un perjuicio fiscal de $100 millones”. El CDE también señaló que se detectaron “transferencias entre Graf y otros dos imputados con Calisto destinadas a desviar dineros de asignaciones parlamentarias a fines no previstos como financiamiento de campañas y gastos particulares” y que se investiga además la compra de un terreno con fondos fiscales.
En el Congreso advierten incertidumbre sobre la ubicación política del nuevo senador. “Se habla de que Calisto mantendrá su independencia total”, indican fuentes parlamentarias, pero también existen “conversaciones para que se integre al nuevo comité” que están preparando exmiembros de Demócratas y exparlamentarios de Evópoli, como Matías Walker, Enrique Lee, Sebastián Keitel y Luciano Cruz-Coke.
El historial político de Calisto muestra una trayectoria cambiante: militó en la Democracia Cristiana hasta 2022, fue electo diputado en 2017 y 2021 y ha sido descrito en el Parlamento como un votante “impredecible” que apoyó acusaciones constitucionales contra figuras de la derecha. Sobre su prioridad regional, Calisto ha afirmado que “mi primera lealtad no es ni con la izquierda ni con la derecha, es con la región”, argumentando que en las zonas extremas se necesitan “leyes e iniciativas de compensación territorial”.
El voto de Calisto adquiere mayor relevancia por el ajustado balance en la Cámara Alta. La suma de los dos senadores de Demócratas y la posición que adopte el nuevo parlamentario puede inclinar la balanza entre derecha e izquierda en el Senado.