La tensión interna en el Partido Comunista escaló en las últimas semanas luego de un cruce público entre el exalcalde Daniel Jadue y tres ministros comunistas del gabinete, un conflicto que podría redefinir la estrategia de la colectividad frente al Gobierno y la oposición antes del 11 de marzo.
Jadue, actualmente en arresto domiciliario por el caso de la Asociación de Farmacias Populares y con su militancia suspendida por el Servel, lanzó críticas directas contra los secretarios de Estado comunistas. “Estoy preso en este gobierno con ministro de Justicia comunista, con ministra secretaria general comunista y todos saben que es todo un montaje. ¿Y ustedes creen que a alguien se le ha movido una pestaña dentro del mundo nuestro? No, porque son parte de la persecución”, dijo Jadue en uno de sus pronunciamientos.
La respuesta del sector oficialista del partido llegó en una carta dirigida a la directiva de Lautaro Carmona, que se filtró a los medios. En ella, los ministros Camila Vallejo, Jaime Gajardo y Nicolás Cataldo acusaron a Jadue de actuar como opositor al gobierno y de construir “un liderazgo de carácter caudillista que solo ha generado división”.
El ministro de Justicia, Jaime Gajardo, rechazó las imputaciones personales y las calificó de graves. “No corresponde que yo hubiera realizado ninguna acción por él y tampoco es efectivo que forme parte de alguna maquinación en su contra. De hecho, lo que señala está muy cercano a ser una injuria y una calumnia”, señaló Gajardo, quien además afirmó en Radio Infinita que “lamentablemente se están rompiendo los códigos que tiene el partido”.
Parte del enfrentamiento se concentró en episodios concretos. Jadue cuestionó la participación del ministro Nicolás Cataldo en un encuentro del Congreso Futuro celebrado en Rabat y apuntó a la presencia de autoridades del Ministerio de Educación. “En ese último congreso hubo varias altas autoridades de gobierno, del Ministerio de Educación, que no sé si se habrán enterado de que Marruecos era una monarquía absoluta, que no hay libertad de nada y que, además, tiene una ocupación militar hace varias décadas (…) me sigue llamando la atención la tremenda hipocresía de algunas autoridades políticas”, planteó Jadue. Sobre Vallejo, agregó que “llega a dar risa” y cuestionó declaraciones de la ministra que, según él, muestran “desconexión” con la realidad.
Desde el interior del PC señalan que la tensión no es reciente: las diferencias se acentuaron durante la campaña presidencial de Jeannette Jara y se hicieron más visibles tras la derrota de la candidata el 14 de diciembre. Fuentes del partido estiman que la disidencia —encabezada por Vallejo, Cataldo y Gajardo— quedó debilitada tras esos resultados, pero que buscará rearticularse una vez que sus integrantes dejen el gabinete el 11 de marzo.
La estrategia de ese sector, según dirigentes consultados, no apunta a profundizar el enfrentamiento con Jadue, sino a definir “el rol opositor frente al gobierno de José Antonio Kast”, preservar “los derechos avanzados” del gobierno anterior y avanzar en acuerdos con el Frente Amplio. En ese marco, esperan coordinar a parlamentarios afines como Marco Barraza, Irací Hassler y al senador Daniel Núñez.
Lautaro Carmona, presidente del partido, ha mostrado una postura de cautela. “Las cuatro personas son dirigentes del partido. Están en tareas y misiones muy distintas unos de otros. Era altamente probable que más de una vez tuvieran una visión, una sensibilidad, un matiz diferente. Lo que tiene que hacer la dirección del partido es acoger, recoger, procesar, encausar, y luego buscar con las partes una síntesis que genere una descompresión de un punto cualquiera”, declaró Carmona en semanas anteriores.
Camila Vallejo, por su parte, ha pedido resolver las diferencias internamente y dijo esperar que se clarifiquen los asuntos “al interior del partido”. También ha señalado que pretende jugar un rol “en la segunda línea” política una vez fuera del gabinete.
Qué sigue: el 11 de marzo los ministros comunistas dejarán el Ejecutivo, fecha desde la que se anticipa un reordenamiento de fuerzas al interior del PC y nuevas conversaciones con otras bancadas en el Congreso. Para la ciudadanía, el resultado de estas tensiones puede influir en la orientación de la oposición y en la coordinación parlamentaria que afectará la agenda legislativa del próximo Gobierno.
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