La oficina que el equipo de José Antonio Kast arrendó en Las Condes, conocida como la llamada “Moneda chica”, enfrenta una evaluación de seguridad por parte de Carabineros que podría determinar modificaciones al inmueble antes de su uso por parte del presidente electo.
El espacio, ubicado en La Gloria 88, fue arrendado por tres meses y dispone de “98 puestos de trabajo, 31 oficinas privadas, 18 baños, 12 estacionamientos, 2 comedores, una cocina con casino y 7 bodegas”, según el reporte de Ex-Ante. El edificio colinda por tres de sus cuatro lados con torres de más de 12 pisos, una disposición que preocupa por su impacto en las medidas de protección.
Según fuentes cercanas al caso, “el presidente electo es quien elige el lugar donde trabajará antes de asumir”, y luego “Carabineros evalúa las condiciones de seguridad del inmueble y sugiere cambios en que caso de que existan problemas”, detallaron a Ex-Ante. No está claro, añade la publicación, si el equipo de seguridad de Kast fue consultado antes del arrendamiento.
La normativa vigente establece una distinción en los costos: “el pago del arriendo de la propiedad sea con cargo a privados”, mientras que “la seguridad del presidente electo… corre por el Estado”, según la misma fuente. Esa separación de responsabilidades ha aumentado la atención sobre las condiciones del local y las medidas que deberán adoptarse.
Ex-Ante también consignó que la seguridad del candidato ha sido un punto de preocupación pública y de su equipo, evidenciado en el uso de “vidrio blindado en sus discursos en lugares públicos”. Además, se recuerdan antecedentes de cambios de residencia sugeridos por Carabineros en mandatos anteriores, como en los casos de Michelle Bachelet y Ricardo Lagos, cuando sus equipos de seguridad vetaron o recomendaron traslados debido a la proximidad de edificios altos.
Otra discusión que plantea la cobertura es el lugar de residencia presidencial a partir del 11 de marzo. Fuentes consultadas por Ex-Ante señalan que Kast baraja la posibilidad de residir en La Moneda para reforzar el concepto de “gobierno de emergencia”. En ese escenario, advierten expertos citados por la nota, “no existe alguna infraestructura para albergar a un matrimonio presidencial” y cualquier adaptación requeriría permisos del Consejo de Monumentos Nacionales, tal como en remodelaciones recientes en dependencias de Palacio.
Los próximos pasos serán la evaluación formal de Carabineros sobre La Gloria 88 y, en su caso, la recomendación de medidas o cambios en la sede arrendada. También quedará por definirse de manera oficial dónde residirá el presidente electo y las modificaciones que requeriría habitar La Moneda, asuntos con implicancias en la seguridad estatal y en el uso de recursos privados para el arriendo.
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