El exembajador Juan Gabriel Valdés cuestionó con dureza la decisión del Gobierno de José Antonio Kast de retirar el respaldo a la postulación de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas, y puso énfasis en el impacto que, a su juicio, tiene esa determinación en la política exterior chilena.
Desde Cancillería, señalaron que la determinación se adoptó porque “el contexto de esta elección, la dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”, indicaron desde la cartera.
Valdés, en diálogo con Radio Pauta, calificó ese argumento como insuficiente y destacó que “el proceso está recién iniciándose” y no hay certezas sobre su resultado. “¿Con qué información real cuenta este gobierno que acaba de asumir sobre las actitudes de los países en Naciones Unidas? ¿Cómo pueden calcular algo que nadie puede ni siquiera imaginar?”, preguntó el exdiplomático.
El excanciller también reprochó que el retiro del apoyo se produzca pese al respaldo internacional que habría recibido la candidatura. “Retirar el apoyo a una candidatura que cuenta con el respaldo de México y Brasil, diciendo que parece que no puede ganar, realmente no es una actitud propia de lo que ha sido la historia de la política exterior chilena”, dijo Valdés.
Respecto a las motivaciones internas que pudieron influir en la decisión, Valdés sostuvo: “Me temo que aquí lo que hay es política interna, todos sabemos las advertencias de la UDI, de los diputados de los otros partidos”. En ese sentido afirmó que “ellos han creado entorno a Michelle Bachelet una especie de test, de que si el Presidente Kast es realmente quien quiere hacer en Chile lo que quiere hacer, tiene que demostrárselo a sus partidarios y a sus seguidores castigando la candidatura de Michelle Bachelet y retirando su postulación en las Naciones Unidas”.
Sobre la conducta personal del mandatario, Valdés señaló que, pese a encuentros cordiales, la resolución final sorprendió: “ha sido muy deferente en sus reuniones en La Moneda, se han visto fotografías muy amables, sin embargo, la reacción final sorprende profundamente y ha generado en muchos de nosotros indignación. Sebastián Piñera no habría hecho nunca una cosa así”, afirmó.
La controversia abre un debate sobre la orientación de la política exterior del Gobierno y la manera en que se toman decisiones en materias diplomáticas. Quedan pendientes nuevas explicaciones oficiales de Cancillería y la reacción de actores políticos e internacionales a la marcha blanca del proceso en Naciones Unidas.
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