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Viaje a Shanghái por cable chino complica a La Moneda

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El viaje a Shanghái en 2023 del subsecretario de Telecomunicaciones Claudio Araya (PC) y un funcionario cercano al Presidente Gabriel Boric volvió a tomar protagonismo tras las revelaciones sobre el financiamiento del periplo y la rápida tramitación del proyecto del cable submarino Chile–China Express, un caso que ya motivó la revocación de visas por parte de Estados Unidos y cuestionamientos en el Gobierno y la Contraloría.

En junio de 2023 Araya viajó a Shanghái junto a Raúl Domínguez, entonces jefe de Fiscalización de la Subtel y amigo de Boric desde su infancia en Punta Arenas, para participar en el Mobile World Congress Shanghái organizado por la GSMA. Según el reporte, el periplo es señalado como el origen del proyecto del cable impulsado por China Mobile International, que posteriormente fue tramitado en un tiempo inusualmente breve por la Subtel.

La Contraloría General de la República, en su dictamen N°E115934 de 10 de julio de 2025, determinó que el traslado fue financiado “casi íntegramente” por la GSMA, aunque también concluyó que no se configuró una infracción al principio de probidad ni acreditó “la existencia de un conflicto de interés”. La información sobre el aporte de la GSMA contrastó con una versión posterior en la que la misma organización —según el reporteo— “descartó haber financiado ningún gasto relacionado con el viaje”.

El viaje derivó, además, en lo que Ex-Ante calificó como el “caso cero” del uso de licencias médicas de funcionarios públicos: Domínguez fue enviado en comisión de servicio entre el 26 de junio y el 5 de julio de 2023 y más tarde utilizó una licencia médica, emitida por un médico cercano, para extender su estadía; ese episodio terminó con su desvinculación de la Subtel.

El proceso administrativo del cable también generó inquietud por su velocidad: la solicitud se cursó en noviembre y el 27 de enero el ministro Juan Carlos Muñoz firmó el decreto que autorizaba la operación entre Hong Kong y Concón por 30 años, trámite que se completó en 63 días frente a los cerca de 400 días que suelen demorar proyectos de esta naturaleza. El permiso fue revocado dos días después.

En medio de la controversia, Estados Unidos revocó la visa del subsecretario Araya, uno de “las tres autoridades chilenas a las cuales EEUU les revocó la visa” por la operación vinculada al cable, según la nota. Al año siguiente Araya participó en otra misión a China organizada por la Tsinghua University, acompañado por su jefe de gabinete, Guillermo Petersen —también militante del PC—, quien el 29 de enero “congeló la concesión” alegando un problema de “tipeo” y recibió ese mismo día a un representante de la embajada de Estados Unidos que habría advertido sobre riesgos de la operación, según el reporteo.

Funcionarios de la Subtel presentaron denuncias internas por un eventual conflicto de interés al aceptar un viaje con financiamiento atribuido a una organización en la que participan las cuatro empresas móviles que operan en Chile, todas fiscalizadas por la propia Subtel. Sin embargo, la Contraloría no acogió esa tesis en su dictamen. Algunos denunciantes no profundizaron la reclamación ante la autoridad revisora, y desde el ministerio de Transporte —consultado por Ex-Ante sobre la contradicción entre las versiones institucionales y las de la GSMA— “no había respuesta” al cierre de la edición.

Quedan por esclarecer, según la documentación pública y el reporteo: las reuniones concretas que mantuvieron Araya y Domínguez en Shanghái, la verdad sobre el financiamiento del viaje y las implicancias políticas y regulatorias de la tramitación acelerada del cable. El caso mantiene relevancia por su vínculo con la gobernanza de infraestructura digital estratégica y por las decisiones futuras del Ejecutivo y del Congreso.

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