El presidente electo José Antonio Kast defendió este jueves su gira por Europa luego de reunirse en Budapest con el primer ministro húngaro Viktor Orbán, centrando el encuentro en “temas de seguridad y geopolítica” en medio de críticas de sectores del oficialismo y la oposición sobre la pertinencia del viaje.
Kast llegó a Budapest tras su participación en la VII Cumbre Transatlántica en Bélgica y, según su agenda, seguirá a Italia para entrevistarse con la primera ministra Giorgia Meloni. En el encuentro con Orbán, el líder húngaro afirmó: “No es una reunión introductoria, sino más bien sobre lo relevante de las operaciones internacionales que toman gran importancia para la próxima década, especialmente en temas de seguridad y geopolítica”, consignó Cooperativa.
Sobre las políticas migratorias húngaras, Kast dijo que “cada país tiene su propia realidad” y señaló que el modelo fronterizo de Hungría “colaboró para que Hungría tenga una situación económica y social mejor de lo que puede tener el resto de Europa”. Al mismo tiempo, el mandatario electo aclaró que “no se trata de replicar” ese sistema, sino de “tomar ejemplos útiles” para Chile.
En La Moneda y en círculos diplomáticos no existe consenso sobre si la visita a Orbán justificó el esfuerzo. Algunas voces del oficialismo y la oposición consideran que el encuentro pudo enviar señales confusas en momentos en que Kast busca tejer una nueva coalición de gobierno; el senador Matías Walker planteó la alternativa de reunirse con el canciller alemán en una próxima escala. Críticos sostienen además que la reactivación de la llamada “batalla cultural” durante la cumbre en Bélgica —cuando Kast cuestionó, entre otros temas, el “ambientalismo extremo” y el “indigenismo radical”— podría desviar el foco del “gobierno de emergencia” que marcó su campaña. Para sus cercanos, en cambio, se trató de un foro entre partidos afines donde solo se reforzaron convicciones ya conocidas.
Kast salió a justificar sus viajes previos a asumir el Ejecutivo: “Estas giras previas a asumir el gobierno son relevantes, porque permiten generar vínculos entre distintos gobiernos, entre las personas que dirigen los gobiernos, y facilitan el tema de la concreción de distintos tratados o acuerdos para mejorar la calidad de vida de nuestros compatriotas”, afirmó.
En paralelo, aumentó la tensión entre el gobierno saliente y el entrante por la postulación de Michelle Bachelet a la secretaria general de la ONU, impulsada por el Presidente Gabriel Boric junto a México y Brasil. Desde el entorno de Kast señalaron que la decisión de formalizar esa candidatura sin el apoyo explícito del mandatario electo constituyó un “amarre”. Arturo Squella, presidente del Partido Republicano y hombre cercano a Kast, criticó la jugada y sostuvo que la postulación había nacido “muerta” ante el probable veto de Estados Unidos, según fuentes citadas por la nota.
En el gobierno entrante estiman que la eventual oposición de Estados Unidos no será inmediata, lo que podría dejar a Kast en una posición incómoda frente a países aliados de la candidatura —como Brasil y México— y frente a actores clave en el Parlamento, como el Socialismo Democrático. En la coalición de derecha existen quienes prefieren abandonar la postulación y dejarla en manos de esos otros países, aun aceptando el costo político de esa decisión.